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El barrio marinero de Bajo de Guía goza de fama internacional por sus restaurantes, con una excelencia culinaria heredera de la gastronomía gestada por los pescadores en sus barcos y trasladada a tierra por sus familiares.
Comer en Bajo de Guía nos va aportar el sabor de excelentes pescados, mariscos y platos de tradición marinera, disfrutando de la contemplación del Guadalquivir acotado en su horizonte por el Parque Nacional de Doñana. El Centro de Visitantes “Fábrica de Hielo” nos muestra un avance de lo que podremos ver si pasamos a la orilla de Doñana.
La vegetación de la naturaleza silvestre se une aquí con la salada brisa marinera y el lento navegar de las embarcaciones pesqueras que se dirigen con su preciado cargamento de pescados y mariscos al cercano puerto de Bonanza.
Podemos terminar diciendo que la justificada fama del langostino de Sanlúcar ha traspaso fronteras por su exquisito sabor y textura, de igual manera que las Carreras de Caballos en las playas sanluqueñas que cumplirán en agosto 164 años de historia, han sido declaradas de Interés Turístico Internacional por su singularidad y espectacular belleza.
Los más antiguos barrios de pescadores de Sanlúcar siguen manteniendo, aún en nuestros días, la ancestral gastronomía ligada al mar y nuestras costas.
En el tradicional barrio marinero, denominado “El Barrio” por antonomasia, encontramos populares tabernas con su inconfundible esencia popular.
Entre estas calles el flamenco ha tenido sus más fieles intérpretes, y en la cercana Plaza de Toros de El Pino la tauromaquia disfrutó de memorables días.
La monumentalidad la ofrecen las iglesias de Santo Domingo, San Nicolás y San Francisco, cada una con su estética y personalidad, estas últimas junto a la plaza y al convento de las Hermanas de la Cruz, cuentan a través de su arquitectura y sus obras, extensos capítulos de la historia de Sanlúcar.
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